Desde hacía días ya se advertía de la “anormalidad” del pleno municipal del mes de marzo. Carteles, propaganda y demás hacían presagiar que los manifestantes ANTI…TODO “la iban a liar parda”. Fue mucho más allá y se les fue del todo de las manos.
Media hora antes de empezar el pleno, más de 100 personas se agolpaban en las puertas del ayuntamiento profiriendo gritos contra todos, protestando conta todo y demostrando el poco talante democrático. Dada la gravedad del asunto, la policía local indicó que no debía atravesar la manifestación y que lo mejor era que no entrara en el salón de plenos.
Ellos, finalmente, sí pudieron entrar. Y vaya si entraron. Gritaron, agredieron, insultaron, a diestro y siniestro, hasta el punto de tener que suspenderse el pleno municipal. Una vergüenza, sin más.
Cuatro agentes de la policía local heridos, el micrófono de la mesa del secretario municipal lanzado a la mesa de la alcaldesa, todo aliñado con una vinagreta de vergüenza y fascismo trasnochado.
Hoy más que nunca, ¡fuera el fascismo de Esplugues! ¡visca la democràcia!
